Adaptación de una obra dramática grecorromana


En mi caso fue la Aulularia, un proyecto que heredé de Rosa Mª Camps que tuvo el valor de comprometerse con Caixaescena para llevar a cabo esa "locura" con los alumnos de cultura clásica de 3º y 4º del IES Pasqual Calvó de Mahó.
La idea conllevó una adaptación de la obra de Plauto, no sólo para adecuarla en duración, sino, especialmente para traerla al entorno menorquí, en la época de la romanización.
En este proceso tuvimos la ayuda inestimable de Esther Casanova, alumna de 2º de Bachillerato.
El resultado fue el siguiente:
Un campesino, avaro, menorquí ( En Tòfol) encuentra una olla llena de oro.
Su vecino Maximus, magistrado romano, quiere casarse con la hija d'en Tòfol.
Clarus, sobrino de Maximus, soldado romano, también quiere casarse con la chica.
En Tòfol esconde la olla del oro, que es encontrada por Mínimus, esclavo de Maximus a quien Clarus obliga a devolverla a en Tòfol a cambio del permiso para casarse con su hija a quien Maximus previamente ya ha renunciado...
El prólogo y el epílogo son pronuniados por un cerdo, de propiedad d'en Tòfol.
Los diálogos se reparten entre la variedad del catalán estándar, hablada por los romanos, el menorquí, hablado por los payeses y el andaluz hablado por "LA PACA" esclava dèn Tòfol.

Poco a poco, a medida que la noticia de los ensayos se fue expandiendo por el centro, el interés por participar en la obra fue arraigando en otros alumnos de otros cursos y otras optativas...como no podía ser menos, claro, ya que alumnos de Cultura Clásica, de ambos cursos, sólo eran 8 y necesitábamos más gente.

Al final la representación fue una especie de apuesta de todo el Centro: alumnos de todos los cursos (tengo que mencionar a un grupo de danza de alumnos de primero de la ESO con Dolores Antonio, profesora de inglés, al frente, que dieron cuerpo y alegría a la boda del final de la obra; a las flautistas, de segundo de la ESO, que pusieron la banda sonora, y, por supuesto, a Rubén, un niño con necesidades educativas especiales, que fue el mejor cocinero que haya visto ningún teatro. El escenario fue obra de los alumnos de plástica) y personal del centro (El atrezzo, muebles y demás, nos fue proporcionado por la conserje, que vivía cerca...) Y claro está, el equipo directivo que nos apoyó en todo momento.

Gracias a la motivación extra que supuso esta obra de teatro, el último trimestre fue sobre ruedas. Hablamos de la romanización, de la situación de la mujer, del ejército, y del teatro, faltaría más. Los alumnos, de Cultura Clásica o no, entendían, con nombre y cara, de qué estábamos hablando.